2007/02/12

Con los dientes largos

Por si a alguien le ha quedado alguna duda sobre cuál era la situación de los términos municipales en torno a 1848, qué opinaba Serapio Múgica, y en qué quedaba lo dispuesto por Vargas Ponce, vamos a completar los datos hasta ahora aportados con dos documentos gráficos más.

Uno es un precioso plano de San Sebastián y sus inmediaciones de 1850 dibujado por la Brigada Topográfica del Cuerpo de Ingenieros y publicado en el libro Documentos Cartográficos Históricos de Guipúzcoa (II) de J. Gómez Piñeiro y J.A. Sáez, página 187. En dicho plano los topógrafos trazan las líneas divisorias con distintas tonalidades según sean términos de Pasaia, San Sebastián o Altza. Tal y como se señala en el comentario correspondiente, lo que era el brazo de mar de Molinao aparece ya desecado y formando parte del término de Altza y así fue hasta la sentencia de 1890 que dio a Pasaia todos los terrenos ganados al mar. La delimitación que muestra el plano no viene más que a confirmar la descripción que de los límites de Altza hacían los representantes de la población en 1818: “Los límites son: con la Villa de Pasajes la casería de Gomistegui; con la Ciudad de San Sebastián, las casas Champarrene, Lizardi, Bonazategui, Ubavea y Esparcho; con la Villa de Astigarraga, la casería de Garciategui y Irasuenegoya; y con la de Rentería, las caserías de Soraburu, y Iparraguirre, dentro de cuyos límites inclusas las denominadas casas, existen ciento cuarenta y siete caseríos habitados en ellos, ciento sesenta y cuatro familias”.

Además de eso, en el plano llama la atención el deslinde de Ulia, que aparece como parte de Donostia. Como ya veremos en otro comentario más adelante, Altza y Donostia pleitearon por la vertiente marítima de Ulia hasta que al final se resolvió a favor de Altza por ser la única de las partes que presentó alguna prueba a favor de sus tesis. Pasaia entonces ni pleiteó, y ese término pasó a Donostia con la anexión de Altza. Pero lo dicho, volveremos sobre ello.

El otro documento es un croquis publicado en la página 169 de la “Historia de Rentería”, obra ejemplar dirigida por Juan Carlos Jiménez de Aberasturi. El documento es un croquis de 1848 donde se indican los mojones de Rentería y la parcela de terreno ganado al mar que es objeto del pleito perdido por Pasajes contra Rentería. En el croquis aparece como “Cerrado hecho por Nicolás de Alzate”, y muestra muy a las claras lo absurdo de la pretensión pasaitarra.

Viendo las circunstancias que rodearon aquel pleito de 1848 nos da por ver una cierta similitud entre los motivos que movieron a los representantes pasaitarras de entonces a pleitear y las motivaciones que han inspirado la marcha gris de 2002. Después de que Vargas Ponce les prometiera el oro y el moro, y comprobar que todo seguía igual o incluso peor que antes, a los prohombres de Pasaia se les ponían los dientes largos viendo que a Rentería se le abría unas nuevas perspectivas de enriquecimiento con la desecación de las marismas, con el nuevo trazado de la carretera general y con el asentamiento de nuevas industrias, como la Real Compañía Asturiana de Minas en Capuchinos diez años más tarde. Ciento cincuenta años después, la urbanización intensa y masiva que está llevando a cabo los políticos donostiarras en Gomistegi, Herrera, Buenavista y los planes que tienen para lo que llaman Auditz-Akular y los pingüe beneficios que les van a reportar a unos pocos, en Pasaia se les ha vuelto a poner a algunos los dientes largos. A veces, es verdad, parece que la historia se repite.

P.D.: Para rematar el tema de Serapio Múgica, hemos colgado en el blog el artículo "Pasajes" del libro ya mencionado Geografía del País Vasco-Navarro. Nada más que añadir.

2007/02/07

Urdin Irratia: Cerrado hace meses

José Ignacio Salazar, de Urdin Irratia, nos ha enviado el siguiente escrito:
Urdin Irratia estaba en Pasaia; la alcaldesa, un Concejal de urbanismo, ahora en los tribunales así como el propio Ayuntamiento, nos cerró por su propio capricho y porque criticábamos las mugas y el cemento. Una de las motivaciones del cierre persecutor a nuestro Medio, ha sido nuestra denuncia del montaje de mugas de Joseba Beslaústegi Cuesta. Tuvimos un encontronazo, una mañana en una rueda de prensa, sobre el tema de mugas. Nunca comprendimos cómo, algo que provenía del 2002, careciera de estrategia, era tan difuso y sectario y repartía las haciendas y lindes de los demás para mi casa y hasta el Alto de Miracruz, llevándose ahora, a decir de la Comisión, porque era de lucha emergente y de justicia patriotera, en un pueblo donde no tienen ni aceras. Era desorganizado y patético. La tarde posterior a la rueda de prensa, el director de la emisora recibió una llamada de Belaústegi no muy grata. En agosto cerraban la emisora, en la vulnerabilidad del verano, para nuestros abogados ilegalmente, dejaban a varios trabajadores en la calle. El propio Belaústegi, hablaba con nuestros abogados en tono desagradabilísimo. La emisora se exilió a San Sebastián y pleiteó con el Ayuntamiento pasaitarra y tiene previstas demandas penales para varios corporativos y secretario; pero todo comenzó por nuestro posicionamiento en favor de San Sebastián y en contra de la manipulación de las mugas. Respeto no tiene, Pasaia, ni por Alza ni por la emisora veterana que liquidaba impuestos y tasas y que defendió al pueblo del engaño de las mugas. Desde Pasaia se ha pretendido pasar por encima de la voluntad de los altzatarras y por encima de la libertad de expresión, asesinando al mensajero. No os quiero ni proponer lo que sería de Alza con Pasaia; que se lo pregunten a los trabajadores de Urdin Irratia que han tenido que empezar de nuevo, desde el exilio, arruinados, porque a sus señorías no les gustaban sus críticas. La tienen evidente los posibles conquistados: miseria, desorganización, sectarismo y pobreza de gestión así como persecución a la prensa.
Hay unos errores básicos en la argumentación oportunista de Belaústegi, que, al margen de su oportunismo e inopia, no es sino imperialmente inmobiliaria; el de contusionar informes de un enviado, lógicos en su obligado escriturado, con autos, y nada se relaciona con Actas de fundación. Además, la segregación de la que proviene la muga actual se toma erróneamente sobre la adecuación cartográfica y la segregación original que presupuso Vargas y de la que desconocemos; error mayúsculo. Esto, no es nuevo en Pasaia, confundieron un auto de un juez sobre una lógica de Recurso, con una sentencia de cierre judicial de una emisora, algo falso y que hubiera sido inconstitucional. Desde hace varios meses la Comisión no funciona y todo el daño hecho queda, ni para ellos, ni para los demás; se trataba de colonizar suelo urbanizable y nos costó el pan denunciarlo.
JOSE IGNACIO SALAZAR

2007/01/31

El rábano por las hojas

(Continuación del comentario anterior)
Un tercer investigador de categoría, maltratado y manipulado en el libro Pasaia 1805-2005, es Serapio Múgica.

Archivero e historiador, en 1893 fue nombrado Inspector de Archivos Municipales de Gipuzkoa, trabajo éste que le llevó a ordenar y confeccionar los índices de numeroso archivos, como los de San Sebastián y Rentería, entre otros. Fue un historiador erudito que ofreció gran abundancia de datos en sus libros y en los numerosos artículos publicados en revistas.

De entre todos sus trabajos destaca, sin duda, el tomo dedicado a Guipúzcoa en la Geografía General del País Vasco-Navarro, en donde podemos encontrar interesantes artículos sobre Pasajes y su puerto, sobre San Sebastián, y también sobre Altza.

Es, pues, un historiador que, si tenía algo que decir, lo dijo y lo publicó.
Zapirain, por el contrario, se ¿olvida? de citar este importante libro en su curiosa bibliografía, y ha rebuscado hasta en donde no hay para afirmar en la página 99: “Y lo mismo Serapio Múgica, quien afirma en sus apuntes que aún en 1848 la jurisdicción pasaitarra seguía ‘conforme demarcó Vargas Ponce’”.

Para hacer esa afirmación nos remite a una nota manuscrita, -en realidad son dos-, ordenada junto a otras con temas pasaitarras, en el fondo de Serapio Múgica del Archivo General de Guipúzcoa, en Tolosa.

Alguien que de verdad haya leído lo publicado por Múgica sobre San Sebastián, Alza o Pasajes, difícilmente puede atribuirle algunas de las afirmaciones expuestas en la primera nota, como que “las operaciones de deslinde practicadas por Vargas al constituirse el año 1805 la villa de Pasajes, deben estimarse como válidas y crearon el estado de cosas que se observó y respetó sin contradicción”. Creemos que el contenido de las notas no recogen el punto de vista de Múgica, sino que, más bien, son un resumen o copia de algún otro documento, práctica habitual, por otro lado, entre los que trabajan con documentos o bibliografía. En nuestra opinión, la apostilla final de la segunda nota, donde dice "Esto se decía en 1848", marca claramente la distancia entre el que escribe y su contenido.

Zapirain, sin embargo, hace valer más una nota suelta, -no publicada, sin data, sin firma-, que todo lo publicado en libros y revistas con todas las formalidades. Esto sólo puede entenderse si uno está empeñado como él en tomar el rábano por las hojas. Pero no eso no es hacer historia, sino tergiversar y falsear.

(Hemos añadido a la lista de documentos el artículo "Antigüedades del puerto de Pasajes", tomado de la página web de Eusko Ikaskuntza, que no permite su impresión)

2007/01/21

De patetismo e investigadores de categoría

Por un momento nos vamos a olvidar del tema de los límites de Pasaia y vamos a echar unas risas, por no llorar, a cuenta de los romanos y el libro de Zapirain.
Zapirain nos cuenta cómo “En época romana por ejemplo, la bahía ofrecía, en un primer momento, un refugio que permitía remontar la ría hacia Oiartzun y explotar la riqueza del bosque y las minas. Más adelante parece que, sin llegar aguas arribas, fuese Beraun la zona preferida, sustituyendo o completando a otro Beraun anterior ya en desuso, el situado en Irun.”
Para afirmar esto, tan felizmente, nos cita a Banús quien, como buen historiador que es, ya nos advierte en su artículo que lo de Beraun no pasa de ser una hipótesis suya.
Es increíble que todo un miembro del departamento de Arqueología Histórica de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, ¡en 2005!, a la hora de hablar del puerto de Pasaia en época romana eche mano de bibliografía obsoleta. ¡Con todo lo que se ha publicado a raíz de los descubrimientos arqueológicos de los últimos años en Irun y en el resto de la costa guipuzcoana!
El propio Juan Carlos Mora, en el libro de Zapirain sin ir más lejos, le enmienda la plana cuando en al transcribir el informe de Vargas, —y éste dice que “en cuyos contornos sin disputa estuvo el antiguo Oeaso”— ya nos advierte en una nota que las investigaciones actuales sitúan Oeasso en Irún, y nos ofrece una bibliografía actualizada. En resumen, patético.

Y esto no es anecdótico. Estamos hablando de qué bibliografía ha utilizado y cómo la ha utilizado. Vamos a poner tres ejemplos, de tres trabajos de categoría, que no han merecido ser citados en su bibliografía.

Empezaremos con los dos libros de cartografía elaborados por J.A. Sáez, F.J. Gómez Piñeiro, J.L. Orella, J.M. Roldán y J.M. Aramburu. Estos libros no han merecido ser incluidos en la bibliografía a pesar de que Zapirain se ha valido de la rica colección de planos y mapas contenidos en ellos para ilustrar el suyo, conformándose con citar al pié la fuente de la ilustración. Estos dos libros, sin embargo, son muy interesantes, no sólo por los documentos cartográficos que presentan sino también por los comentarios y valoraciones que acompañan a cada uno de los documentos. Pero sucede que las opiniones de estos estudiosos no encajan nada bien con las suyas y las margina de su bibliografía. A modo de ejemplo hemos incluido en nuestro blog los comentarios publicados en el libro primero a dos mapas, uno de ellos al de Vargas.

Otro libro interesante —y con él retomamos el tema del litigio en 1848— es el de Miguel Angel Barcenilla sobre la industrialización de Errenteria (1845-1905). Un libro de categoría, su tesis doctoral, donde analiza, entre otros temas, los factores económicos que a mediados del siglo XIX favorecieron la industrialización de todo el entorno de la bahía de Pasaia. En concreto, hemos seleccionado para el blog los apartados que hablan de la construcción de la carretera general y el ferrocarril, que a nuestro entender son las auténticas raíces económicas del conflicto de mugas. Pasaia no va a pleitear por los cincuenta y nueve caseríos altzatarras que les quería dar Vargas, sino participar de los beneficios que iba a reportar la nueva puesta en valor del puerto que iban a traer las nuevas infraestructuras, un puerto, por otro lado, que había permanecido sumido en una profunda crisis a pesar de las providencias de Vargas y a haber separado a San Sebastián del mismo.

El tercer ejemplo lo dejaremos para el próximo comentario.


BARCENILLA, Miguel Angel: La Pequeña Manchester. Origen y consolidación de un núcleo industrial guipuzcoano. Errenteria (1845-1905).- San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 1999.
GOMEZ PIÑEIRO, Francisco Javier: Documentos cartográficos históricos de Gipuzkoa. I Cartoteca Histórica del Servicio Geográfico del Ejército / Javier Gomez Piñeiro, Juan Antonio Sáez García, José María Roldán Gual... [et al.]. - San Sebastián: Diputación Foral de Gipuzkoa, 1994.
SAEZ GARCIA, Juan Antonio: Documentos cartográficos históricos de Gipuzkoa. II Servicio Histórico Militar [actual Archivo Militar de Madrid] / Juan Antonio Sáez García, Javier Gómez Piñeiro, José Luis Orella Unzué. - San Sebastián : Diputación Foral de Gipuzkoa, 1999.

2007/01/07

... y silencios

Hemos entrado en 2007 y el secuestrador del archivo de Pasaia, el secretario Belaustegi, quien nos había anunciado que el tema de las mugas entraría en los tribunales para diciembre, todavía no ha dicho ni mu. Al final algo dirá, para eso le pagan. Mientras tanto, vamos a seguir hablando de algunos de los silencios y omisiones graves que hemos observado en los informes jurídico e histórico.

Al breve informe jurídico no se le puede pedir que no omita datos. La parcialidad de que hace gala es comprensible en la medida que su fin no es realizar un estudio científico y objetivo sobre el tema, sino dar un soporte jurídico a los argumentos que puedan favorecer a la parte contratante (que diría Groucho Marx). Al fin y al cabo, sus autores no lo disimulan y se limitan a vestir con un lenguaje jurídico las conclusiones recogidas en el “informe Aranzadi”, su única fuente de información y a la que se remiten una y otra vez.

Lo del 'informe Aranzadi' es otro cantar. El informe empieza por omitir el nombre de su autor quien, al enunciar los objetivos en la página 2, dice que “se trata de analizar científicamente, desde un punto de vista histórico, los indicios con los que el propio Ayuntamiento de Pasaia cuenta…”. Vamos, que va de científico y, además, su autor, ahora sí con nombres y apellidos, y haciendo gala de un positivismo trasnochado, se vale de su posición en la Sociedad de Ciencias Aranzadi para arremeter en el número 126 de Aranzadiana de una manera prepotente y arrogante contra los críticos de su libro. Dice que “nadie ha aportado ningún dato novedoso o no reseñado en el mismo”. Datos nuevos, lo que es decir nuevos, no hay. Lo que sí ha habido, insistimos, es un intento de presentar como científico un trabajo de manipulación y silenciamiento de datos e historiadores.

Un ejemplo de esto que estamos diciendo lo encontramos en el trato que Zapirain da a Pablo Gorosabel, cronista de la provincia, historiador, testigo directo y actuante en el tema que nos ocupa. Parece ser que Gorosabel no es digno de aparecer siquiera en la bibliografía del informe ni en la del libro. Porque leer, se supone que lo ha leído, ya que lo cita en una nota, —cuando habla del comercio de hierro en 1587—, y lo cita mal, dando un número de página erróneo.

La ausencia de Gorosabel en la bibliografía, sin embargo, es un grave error, no sólo porque en su conocido Diccionario habla con conocimiento de Pasajes y del tema del término municipal en particular, sino porque, además, Gorosabel fue miembro del tribunal que decidió en contra de las pretensiones de Pasajes de hacer valer el auto de Vargas e incorporar a su término los terrenos ganados al mar frente a Capuchinos. Como a Gorosabel no le puede manipular, sencillamente lo silencia.

El contenido de la sentencia dictada el 4 de febrero de 1848, sin embargo, es muy interesante y sus argumentos claros:
1. El auto de Vargas no fue aprobado y las reales órdenes de 1805, 1807 y 1828 no resolvieron este tema.
2. El deslinde vigente es el que se realizó en 1545 entre San Sebastián y Rentería: San Pedro era parte de San Sebastián y San Juan, tras su independencia en 1770, no compartía lindes con Rentería.

En consecuencia, mientras el rey no determinara definitivamente sobre el término de Pasajes “no puede menos de seguir entretanto que esto se verifique la demarcación asignada por determinaciones anteriores con respecto a la aldea o Pasajes de San Pedro y villa de Rentería.”

Este primer fallo del Consejo Provincial es de gran importancia porque muestra cual era el estado de la cuestión en 1848 y porque además ha marcado la línea jurídica que las sucesivas Diputaciones de Guipúzcoa han seguido hasta el presente.

Tiene razón Zapirain, éste no es un dato novedoso, pero es un dato, un dato más, que deja de manifiesto la poca calidad científica de su trabajo.

2006/12/18

Manipulaciones...

Antes de empezar con los tribunales, (el que lo desee puede ir leyendo la sentencia de 1848 que hemos adjuntado a al documentación), vamos a hablar de manipulaciones y silencios, manipulaciones y silencios de datos y autores que Zapirain maneja a su antojo a lo largo del libro “Pasaia 1805-2005”.
Empecemos con las manipulaciones y como muestra vale un botón. En la página 99 coloca un mapita del historiador Banús, sin citar la procedencia, —sobresaliente en metodología—, y sin el menor escrúpulo lo comenta haciendo decir a Banús algo que ni de lejos se puede deducir del mapa.
El mapita es el siguiente:
Este mapa esquemático dibujado por Banús para dar una idea de las segregaciones que el término de San Sebastián ha conocido desde que se le concedió el Fuero en el siglo XII, Zapirain lo manipula con el siguiente comentario: "El investigador donostiarra BANÚS, que se distinguió por las descalificaciones contra Vargas Ponce, admite, sin embargo, en este mapita la muga municipal que debería corresponder a Pasaia y que, en su propio dibujo, se acerca más a lo dispuesto por Vargas que a lo que hoy se considera muga oficial". El sectarismo de Zapirain es tan mayúsculo a lo largo de todo el libro que es incapaz de darse cuenta que en este sencillo mapa Pasai Antxo queda en su totalidad fuera del término de Pasaia.

Para dar una idea gráfica del nivel de manipulación de Zapirain, hemos dibujado con una línea roja el territorio altzatarra que Vargas pretendía entregar a Pasaia y que, no hace falta decirlo, Banús lo representa como término altzatarra.

Ya hemos dicho que esto no es más que un botón. El libro está plagado. Sólo en esta página vuelve a manipular a Banús y a Serapio Múgica. Más adelante, quizás, volvamos con algún otro ejemplo del "todo vale" practicado por Zapirain.

2006/12/02

Mugas de Pasaia: nos vamos de tribunales

En los meses que han transcurrido desde el último comentario se han producido unos hechos relevantes que han cambiado un tanto el panorama. Como cabía esperar, todos los partidos representados en el ayuntamiento se han puesto de acuerdo y en verano han aprobado el proyecto inicial. Ya estaban de acuerdo en construir, sólo les faltaba decidir cómo repartirse el pastel.
Acto seguido, se ha consumado la división entre los protagonistas de la oposición altzatarra al proyecto, reflejada en la prensa en el intercambio de comunicados entre los representantes de Altza XXI, Altzan Bizi y los que participan en el Plan de Desarrollo Comunitario. Muestra una vez más de las atávicas servidumbres que tan bien conocemos en Altza.
Que en San Sebastián el tema de construir en la zona rural de Altza se esté retrasando unos cuantos años no es debido, por desgracia, a la mayor o menor presión que los altzatarras hayamos podido ejercer sobre los políticos. Mucho menos a la presión del ayuntamiento de Pasaia. Han sido la prepotencia y chulería de Elorza y Letamendía que no querían compartir los beneficios de la operación las que han impedido que un modelo de ciudad al servicio de los constructores haya “ensanchado” Altza.
Con la debilidad altzatarra y el acuerdo municipal sobre la mesa, el festín está servido. Sólo falta un detalle: Pasaia, que tanta compasión despierta pero que tan poca ayuda recibe, quiere participar en el reparto.
Conscientes de este fleco y ante la amenaza de llevar a los tribunales el tema de las mugas, algunos grupos políticos donostiarras presionan a favor de un acuerdo entre ambos municipios para repartirse el territorio altzatarra. En 2002 Letamendía estaba dispuesto a ceder territorio altzatarra en Molinao abaratando de este modo los costos que suponía reconvertir el polígono de Papin. El alcalde Aldunzin desde Pasaia y los concejales donostiarras de Batasuna se negaron a colaborar con Elorza. Aldunzin, promotor del expolio, quería más trozo de tarta. Y con él, todos el conjunto de los representantes políticos pasaitarras. Esa clase política incapaz de hablar y buscar una salida a la salvaje e inhumana convivencia política vasca, ni en encauzar una solución al caos que sufre Pasaia, encuentra acuerdos con facilidad cuando de cemento se trata y se pone firmes al toque de corneta de la construcción.
Han invertido dinero en la invención del cuento y no se les puede negar el éxito mediático obtenido. Ahora, lo anunciaron antes del verano, van a dar un nuevo paso y llevarán el tema a los tribunales. Y por lo que conocemos de la justicia española, el espectáculo está garantizado. Algunos, como Altza XXI en respuesta a una pregunta de una periodista de Gara, ven este nuevo paso “una puerta a la esperanza”. La esperanza, decía Nietzsche, es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre. La marcha gris desplegada sobre Altza está siendo un tormento y no se detiene: grandes bloques de viviendas en la plaza San Luis, Bertsolari Txirrita, Nerecán, Buenavista, Gomistegi, falda de Ulia. Pronto entrarán en Antondegi... En Pasaia se está haciendo lo mismo y sobre estos teman Gómez, Goikoetxea, Sánchez Berra y Aldunzin piensan igual. ¿Dónde cabe la esperanza?
No nos vamos a poner trágicos, al fin y al cabo somos urbanitas que básicamente sabemos sobrevivir sobre cemento y asfalto. Si algunos nos ponemos una margarita en el pelo o colgamos un trapo verde en el balcón, no es porque soñemos con una arcadia natural en Altza, ni muchísimo menos, sino por una necesidad de expresar el hastío ante tanta falacia política, ante tanta mentira que a fuerza de repetirse parece verdad, ante tanto historiador, abogado, técnico en medio ambiente y demás paniaguados al servicio del mejor postor. Es el signo de los tiempos que corren. Algunos optan por el silencio, el anonimato y la abstención. Parece que cada vez más y en más sitios. Al final, quizá, ahí terminaremos, disueltos en la mayoría silenciosa, pero mientras, aún tenemos en la carpeta algunos documentos que merecen ser publicados y comentados. Nosotros también, en los próximos comentarios nos vamos de tribunales.

2006/12/01

2006/07/06

Vargas se despide reconociendo que su deslinde no tiene valor

Antes de pasar a otro momento del conflicto de mugas, nos vamos a despedir del periodo Vargas leyendo la correspondencia reservada que mantuvo con el ministro de Marina entre 1805 y 1807.
A lo largo de su lectura podremos observar cómo Vargas va pasando de la euforia inicial por el éxito en su misión a la más intensa frustración cuando se ve destituido con la promulgación de la r. o. de 15 de enero de 1807.
En el transcurso de esos dos años vemos a Vargas intentando conseguir para su propuesta la imprescindible aceptación del rey, haciendo valer en primer lugar su prestigio personal y, pasando al final, a la desesperada, a presionar utilizando las armas más rastreras del cotilleo para conseguir su objetivo.
Por si a alguien le quedaba alguna duda, en la carta que envía con el auto y plano proponiendo el deslinde, tras explicar sus razones, recuerda que su delimitación no se puede hacer efectiva sin la aprobación del rey (“previniendo queda sólo indicada y sin efecto hasta la resolución de S. M.”). En la misma carta explica también las razones que le mueven a proponer la adjudicación a Rentería de la vertiente del puerto de Basanoaga, en Molinao.
A pesar de todo, y mientras haya fondos públicos que les mantenga, seguirá habiendo más papistas que el papa que, sin vergüenza, otorgarán al deslinde de Vargas una validez que el propio Vargas, de su puño y letra, niega.

2006/07/04

Dos trabajos del historiador Fermín Muñoz Echabeguren

Incorporamos a la documentación del blog dos trabajos realizados por el historiador Fermín Muñoz Echabeguren en torno al tema que tratamos, y que nos ha enviado tan amablemente.
El primero es el "Informe sobre la aldea y puerto de Pasajes", informe que aborda el intento de la ciudad por recobrar su antiguo puerto en el año 1827, año en que Pasajes de San Pedro solicita al rey su reincorporación a San Sebastián, previa concordia entre ambas partes. Transcribe lo recogido en las actas municipales donostiarras entre noviembre y diciembre, quedando reflejado claramente el punto de vista de la ciudad y el objetivo que perseguía.
En el segundo trabajo nos presenta el "Plan Beneficial de 1776", documento de carácter económico y religioso en el que se hace una relación exhaustiva de las casas y número de vecinos que correspondía a cada una de las parroquias que se encontraban bajo la jurisdicción de San Sebastián, San Marcial de Altza y San Pedro entre ellas. El interés de este documento radica en que define de forma detallada cual es el ámbito territorial de cada población y, cuando llegue el momento de la segregación de San Pedro, a qué territorio extendía su jurisdicción. Vargas podía agrandar esa jurisdicción cediendo a Pasaia el puerto, que, nadie cuestionaba, era del rey, pero no podía expoliar a Altza, sin más, de un tercio de sus casas, que es lo mismo que decir, de sus riquezas. Que esos términos estaban bien definidos y eran administrados dentro de la ciudad por entes con personalidad jurídica queda de manifiesto cuando el obispo se dirige a “Los cargo habientes, vecinos y concejo del lugar del Pasaje, jurisdicción de dicha ciudad y los jurados, regidores, diputados, síndico personero del común y vecinos y moradores de la población de Alza, para que dentro de nueve días siguientes a la Notificación parecieren en nuestro Tribunal por medio de Prior legítimo con poder bastante (…)”
Dos documentos, estos que nos ha ofrecido Fermín Muñoz, de gran interés para entender mejor algunas de las claves del conflicto de mugas en sus orígenes.

2006/06/28

Los castillos de arena de Belaustegi

Este mes se ha cumplido un año del conflicto de límites planteado por Pasaia, y su cerebro gris, Joseba Belaustegi, ha saltado a la palestra por medio de una entrevista en Oarsoaldeako Hitza para insistir en lo mismo: investir al auto de Vargas con una legalidad que no tuvo, y tratar de imponérselo a los altzatarras por encima de todo.
Belaustegi tiene el triste mérito de ser el padre de la criatura. Él cierra el archivo de Pasaia, se lleva los documentos a casa, y se toma hasta diciembre para preparar el asalto a los tribunales. ¿Por qué necesita tanto tiempo? Desde 2002 dándole vueltas al tema y, ¿aún no sabe que estrategia jurídica seguir?
Lo que le pasa a Belaustegi es que construye barrocos castillos de arena que se disuelven al menor contacto con la crítica. Hace un año arrancaron públicamente con el conflicto presentando un libro de historia escrito para la ocasión. En el prólogo del mismo, en un claro ejemplo de autopromoción, nos cuenta cómo tras su “descubrimiento” encargó el informe histórico a Zapirain, a partir del cual se redactó el informe jurídico. Un año después, nos dice en la entrevista que el tema no es histórico, que de historia hablaremos en una segunda fase, después de que se haya impuesto su legalidad. Dice que no van a entrar en debates de historia y, visto la calidad de lo que han enseñado hasta ahora, se comprende por qué quiere olvidarse de momento de la historia.
En la entrevista también dice, y no se le cae la cara de vergüenza, que respeta la personalidad y peticiones de otros pueblos, como Altza. ¡Qué entenderá este señor por respeto cuando pretende apropiarse de un tercio del término municipal altzatarra, en base a lo que hace 200 años un señor llamado Vargas pretendía hacer! Belaustegi tiene el dudoso honor de ser el primer pasaitarra que en 200 años se empeña en hacer valer el disparate de Vargas pasando por encima de la voluntad de los altzatarras que han vivido y viven en ese territorio.
Construyendo castillos, nos cuenta que todo empezó con el conflicto de límites con Lezo… Pero ese conflicto se le olvida rápido porque enseguida se le van los ojos detrás de las lomas de Altza. Sin lugar a dudas, los terrenos de Auditz-Akular, Landarro… pueden dar mucho más que la térmica de Iberdrola. Pensar que esta es la razón que les mueve es, según él, una gran estupidez (“ergelkeri galanta”, en sus palabras). Pero, como se suele decir, antes se le coge a un mentiroso que a un cojo, y no hay más que leer cómo responde a la última pregunta de la entrevista: “¿Qué beneficio puede reportar todo esto a los pasaitarras? Pasaia se encuentra muy ahogada en las mugas actuales, y necesita más tierras.” Más claro, agua clara.
Belaustegi, el constructor de castillos de arena, está ahora concentrado en la estrategia jurídica. Desde la estupidez que nos atribuye, nos atrevemos a aconsejarle que afine un poco más en los conceptos e informe un poco mejor a los catedráticos redactores del informe jurídico. Dos botones de muestra para ver cómo construyen su argumentación. Dicen los catedráticos: “De este modo su informe (el de Vargas), escriturado públicamente, se convierte, a juicio de los informantes, en el Acta fundacional de un nuevo municipio al que hoy conocemos con el nombre de Pasaia.” Confunden el informe que envió Vargas al ministro con el auto, y ni uno ni otro son actas fundacionales de nada. ¡Ay, con los informantes! Y, claro, con esa lógica, las conclusiones son del mismo tono: “Quinta.- Los informantes advierten en los deslindes una inadecuación a lo establecido por Vargas Ponce cuyo fundamento desconocemos. Sólo podrían admitirse estos deslindes como aplicación de una segregación que desconocemos. Si existe hay que atenerse a lo en ella dispuesto y si no existe los deslindes son actos nulos jurídicamente…”
Dejemos a Belaustegi con sus castillos. En adelante, aparcaremos de momento lo que podemos denominar como el periodo Vargas que nos ha ocupado hasta ahora, y nos meteremos de lleno en el periodo de las sentencias judiciales que abarca toda la segunda mitad del siglo XIX (1848-1899).

2006/06/19

La segregación de San Pedro

Por mucho que a los redactores del informe jurídico sólo les interese hablar de la prerrogativa que asiste al rey y al estado para segregar un término e imponer unos límites municipales, lo cierto es que desde la fundación de las primeras villas guipuzcoanas hasta la ley vigente en la actualidad de 1986 se ha contemplado y recogido en los documentos fundacionales la voluntad de la población directamente implicada, expresada a través de escritos dirigidos al rey (ej. Rentería, 1320) o, como se contempla en la actualidad, manifestada a través de los representantes políticos o por “petición escrita de la mayoría de los vecinos residentes”.

El caso de San Pedro, en ese sentido, es peculiar y muy diferente al de los procesos de independencia de las villas de su entorno y, en particular, al de San Juan. No conocemos un solo documento anterior a la intervención de Vargas Ponce donde quede recogida la voluntad de los vecinos de San Pedro de segregarse. Sí consta, sin embargo, el intento de los sanpedrotarras por retrasar el acto de constitución del nuevo ayuntamiento en 1805, a lo que se negó Vargas, quien actuó como un auténtico comisario político, supervisando todos y cada uno de los detalles de la segregación y unión a San Juan. Las suspicacias de los vecinos de San Pedro debían ser manifiestas porque en la real orden de 19 de agosto de 1805 se fija con todo detalle un estricto orden de turnos entre las dos bandas en la administración del nuevo municipio, así como una cuota de representación fija de un tercio para los de San Pedro. Esto no debió ser suficiente porque dos años después el rey accede a la petición de los pasaitarras de dotar al nuevo municipio con dos alcaldes, uno para cada banda (R.o. 15-1-1807). Si a esto le añadimos la petición de reincorporarse a San Sebastián, y que fue rechazada por el rey imponiendo “perpetuo silencio” (29-4-1828), los motivos que tenemos para dudar de la voluntad de los sanpedrotarras a favor de la segregación están más que justificados.

Contrasta con los datos anteriores el recorrido histórico realizado por San Juan. Esta resumida secuencia de hechos nos da una idea cabal de esto que estamos diciendo: En 1557, tras varias décadas de pleitos, la aldea de San Juan consigue separarse de Lezo y la plena jurisdicción espiritual sobre su término; En 1627, en pleito con San Sebastián, logró la jurisdicción espiritual plena sobre las aguas del puerto (hasta entonces, las iglesias de San Sebastián, San Pedro y Alza habían enterrado los muertos hallados en la bahía); En 1770 se separó definitivamente de Hondarribia obteniendo el título de villa tras largas gestiones y un importante desembolso de dinero.

Además, junto a Rentería, San Juan corrió con los gastos ocasionados por la estancia de Vargas Ponce (R.o. 6-7-1805), y promovió en 1803 una “cruzada” contra San Sebastián en pro de lograr la jurisdicción sobre el puerto, que culminó con las actuaciones de 1805 que todos conocemos. [Un hecho que da idea del ambiente enrarecido que ha rodeado la celebración del bicentenario, es el hecho de la sustracción hace tres años del archivo de Rentería del documento “Comunicaciones cruzadas entre Rentería y Pasajes de San Juan para emprender juntos una cruzada a favor del libre comercio en el puerto de Pasajes, sacándolo del poder de San Sebastián; cartas del Príncipe de la Paz, diciendo que espera sean atendidas por S.M. las instancias de estos pueblos (24 de enero y 10 de febrero de 1803)”, que acabamos de citar]

Es evidente que la cuestión de la unidad política de Pasaia es complejo y que cualquier aproximación al tema difiere muy mucho de la visión simplista e interesada de Zapirain (“200 años de unidad”), que busca fortalecer la identidad pasaitarra a base de inventar agravios históricos con los pueblos vecinos, fórmula, por otro lado, archiconocida por sus nefastas consecuencias y de la que tanto pasaitarras como altzatarras nos tenemos que resguardar. (Una visión más serena, realista y objetiva de este tema en: PEREZ ALDASORO, Pío; ELBERDIN, Josu: “Udalerriaren sorrera eta nortasuna/Formación del municipio e identidad local”, en: Pasaia, Iraganaren oroigarria, etorkizunari begira/Memoria histórica y perspectivas de futuro. Donostia: Untzi Museoa/Museo Naval, 1999, 196-203)

2006/06/14

Un acto de dignidad y resistencia

Esta tarde cincuenta y tantas personas nos hemos reunido en Casares convocados por Altza XXI transpirando rabia y con ganas de actuar.
Rabia por que se han cargado la vaguada de Herrera, con su bosquecillo y camino, para meter un bloque y colapsar aún más si cabe Larratxo.
Rabia por cómo han llevado el tema de la plaza de Elizasu y el ascensor.
Rabia por los viales y bloques que han impuesto en el PERI de Herrera.
Rabia por el tema de Auditz-Akular, por la mentira de la participación ciudadana, por los intereses económicos que hay detrás, por el servilismo de los técnicos, por la prepotencia de los políticos.
Pero no nos hemos reunido sólo para llorar, sino para afirmar nuestra dignidad ante tanto abuso y nuestra voluntad de resistir. Seis años frenando Auditz-Akular, manifestándonos multitudinariamente para cerrar San Marcos; dando portazos para impedir que un ascensor/bloque de hormigón que no ha pedido nadie se lo planten a unos vecinos en el balcón... Así es, sólo queda, en lo que podamos, resistir.

2006/06/13

Acto de voluntad

En octubre pasado, José Manuel Castells, Demetrio Loperena y Xabier Ezeizabarrena firmaban junto a otros profesores universitarios un manifiesto a favor del derecho a decidir del pueblo catalán.

Esos mismo señores, autores del informe jurídico encargado por el ayuntamiento de Pasaia, nos recordaban en dicho informe que tanto en el pasado como “en el régimen jurídico administrativo vigente, la creación de un municipio no es fruto de una decisión autónoma de sus moradores sino de un acto de autoridad”. Y a continuación muestran su admiración por el despotismo de aquellos ilustrados calificando como "ejemplar" la lectura del informe Vargas Ponce.

Y como lo toman de ejemplo, ese “más firme apoyo y solidaridad al derecho de decidir del pueblo catalán” que expresan en el manifiesto para con los catalanes, ese derecho no les parece extensible a los vecinos de Bidebieta, Herrera, Buenavista… que en virtud de lo que propugnan sus patrocinadores, y a cuyo servicio está redactado el informe jurídico, pasarían a ser pasaitarras como consecuencia de un supuesto “acto de voluntad” de hace doscientos años.

Que un personaje como Vargas pretendiera obtener del rey que ejerciera dicho acto de voluntad y que, como resultado del mismo, cincuenta y nueve casas altzatarras con sus moradores pasaran de la noche a la mañana de ser altzatarras a ser pasaitarras, puede incluso parecer comprensible, pero que algo similar pueda pasar por las cabezas de hombres que se dicen defensores del derecho a decidir de los pueblos como Loperena, Castells o Ezeizabarrena (letrado documentalista en el informe histórico, y actual portavoz del PNV en el ayuntamiento donostiarra) resulta maquiavélico.

En el caso de San Pedro, sin embargo, sí se produjo tal decisión real, y que Vargas tan eficazmente tuteló. Por mucho que a Zapirain se le caiga la baba leyendo los discursos de las autoridades en el acto de constitución del ayuntamiento de Pasaia en 1805, a nosotros nos parece que la segregación de San Pedro fue, en este caso sí, un acto de la voluntad del rey, una imposición. Pero sobre ello volveremos más adelante.

2006/06/07

Sobre secretismo e imparcialidad

Vamos a hablar del secretismo practicado por el ayuntamiento de Pasaia y de la cacareada imparcialidad del informe histórico de Aranzadi.

Veamos. En enero de 2005 por medio de la revista Pasaian (“¿Cuáles son las auténticas mugas de Pasaia?”, nº 40) se filtraba la existencia de un investigación “reservada” que venía a poner en duda las mugas oficiales. A partir de ahí, al hilo de la conmemoración del bicentenario, vino la presentación del libro de David Zapirain, y amplias entrevistas en la mencionada revista local al autor del libro (nº 44), a los ex-alcaldes miembros de la Comisión Especial de Mugas creada ad hoc (nº 48), así como a los catedráticos redactores del informe jurídico (nº 51), todos al unísono repitiendo las mismas consignas, y hablándonos de lo que dice el informe redactado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, de una imparcialidad incuestionable, e incluso, como nos recordaban los catedráticos, merecedora de la medalla de oro con que la propia Ciudad de San Sebastián premió su labor.

Pero no es oro todo lo que reluce. Alardear de imparcialidad y jugar a esconder informes disimulando su autoría no anuncian nada bueno.

Como es natural, nosotros teníamos interés en leer los informes, y con ese fin encaminamos nuestros pasos a Aranzadi y al archivo de Pasaia, encontrándonos en ambos casos con una situación que cuando menos se puede calificar de patética.

En Aranzadi se encuentra registrada un copia del informe histórico (16 de abril de 2002) que lleva por título “Los límites jurisdiccionales entre Donostia y Pasaia: 800 años de conflicto inacabado”, a la que le falta el apéndice documental, imprescindible en un trabajo de esta índole, y, sorprendentemente, no aparece por ningún lado el nombre de su autor y redactor. Estas circunstancias son del todo anómalas y, a nuestro entender, nada casuales. Nos encontramos ante una usurpación consentida del nombre de Aranzadi al mejor servicio de una causa particular, la de David Zapirain, autor oculto del informe.

El patetismo del caso sube un grado más cuando nos dirigimos al archivo municipal de Pasaia con la idea de ver las versiones definitivas y completas de los informes histórico y jurídico, una copia del informe manuscrito de Vargas, y algunos documentos más, sin mayor trascendencia. Tras varios intentos infructuosos, al final conseguimos hablar por teléfono con el secretario municipal, señor Belaustegi, quien, sencillamente, nos dice que no podemos acceder a dichos documentos, porque está preparando el tema para llevarlo a los tribunales, y que es materia reservada, remitiéndonos para cualquier información al libro de Zapirain. Él sabe que vulnera la legalidad impidiéndonos el acceso a un archivo público y sus documentos.

Pero no vamos a perder más el tiempo en reclamaciones burocráticas para que nos mareen. En todo este tiempo hemos contado con una copia de esos informes que, en cuanto podamos, los colgaremos en este blog para que todo el quiera pueda ver lo injustificado del secretismo y su descarada parcialidad.

2006/05/31

La misión secreta de Vargas Ponce

Hasta el momento sólo hemos hablado de Vargas como principal promotor de la segregación de San Pedro con el objetivo confeso de alejar a San Sebastián de cualquier pretensión sobre el puerto.

Pero este suceso no es un dato aislado, sino que se produce en un contexto, en una sucesión de hechos que nos permiten entender cuál fue la misión que trajo Vargas a Guipúzcoa, una misión secreta al servicio del estado.

Como consecuencia de la traición que San Sebastián y Guipúzcoa hicieron al rey, colaborando con los franceses en la Guerra de La Convención (1795), Vargas fue destinado a Guipúzcoa con el doble propósito de asegurar el control del puerto de Pasajes, dotándole de un estatus similar al que ya tenían los demás puertos españoles, y asegurar, asimismo, el control sobre la frontera con Francia.

Con esos objetivos estratégicos, propuso y ejecutó en 1805 la segregación de San Pedro, como colchón entre San Sebastián y el puerto, y la anexión de Hondarribia, Irun y Lezo a Navarra, con la misma función de colchón entre Francia y Guipúzcoa.

Del carácter secreto de la misión y de su trascendencia ya hizo un apunte Serapio Múgica en 1915 cuando, en la introducción a la trascripción de la R.O. de 10 de agosto de 1800, dice que “se tuvo cuidado de no descubrir el objeto primordial de su venida al país”.

En dicha real orden de 1800 se le autorizaba a Vargas a realizar la, en apariencia, inocente labor de “reconocer los archivos guipuzcoanos sin limitaciones a fin de que todas puedan servir útilmente para la formación de la historia de la Marina Española”.

Tras cuatro años de trabajos, Vargas remitió a sus superiores una serie de informes, –además del ya conocido informe de 10 de julio de 1804 sobre San Pedro y el puerto de Pasaia–, que dieron pie a la R.O. de 26 de septiembre de 1805 que mandaba anexionar Lezo, Irun y Hondarribia a Navarra.

El estudio de Jesús Bargueño sobre la reordenación territorial del estado en la primera mitad del XIX, nos presenta cuales fueron los argumentos que inspiraron a Vargas en su propuesta de cambio de límites provinciales, que se pueden resumir básicamente en dos: establecer la unidad fiscal del Estado instalando las aduanas reales en toda la frontera; y la desconfianza hacia las autoridades guipuzcoanas que no ofrecían suficientes garantías de fidelidad al Estado.

A estas cuestiones se refieren también Gª de Cortazar y Montero cuando, hablando del puerto de Pasajes y las disposiciones de Vargas, dicen: “La disposición inspirada por Vargas Ponce era, desde luego, una racionalización del puerto de Pasajes. Pero era también un nuevo motivo de disgusto para los burgueses donostiarras, descontentos ya con la política arancelaria de la España de finales del Antiguo Régimen. Claro está que reclamaron ante el Estado, que no cedió en esta cuestión, decidido como estaba a liquidar el comercio del País Vasco foral, del que los donostiarras eran señalados representantes, y poco propicio a favorecer a quienes, a su juicio, habían traicionado a la monarquía en 1794”.

Sobre la opinión imperante en la corte de Carlos IV y los objetivos que dirigían sus actuaciones escribió el duque de Mandas, Fermín Lasala, en 1895, en su estudio sobre la Separación de Guipúzcoa y la Paz de Basilea: “Godoy, que tenía interés en difundir la opinión de que la guerra fue gloriosa y afortunada, al hablar de la rendición de San Sebastián se apresura a decir en sus Memorias, que no fue un hecho de armas, que el alcalde Michelena, de infame memoria (es Godoy quien así se expresa), y otros varios notables de la ciudad, fascinados por las promesas de una libertad ilusoria, bien distante de aquella que daban al país sus antiguos fueros y exenciones, fueron tristemente infieles a su patria”.(p.115). Y más adelante: “Godoy opinó que era menester proceder con disimulo al principio, pero preparándolo todo para atacar con oportunidad los Fueros en una resolución cuya gravedad comprendía mejor que Zamora. Mandó examinar el fundamento, legitimidad, carácter y alcance de lo que se proponía destruir o mermar. Por su orden registró Vargas Ponce los Archivos, dejando el investigador la tradición en el Archivo provincial de Guipúzcoa, en el municipal de San Sebastián, de que no exageró la escrupulosidad para formar la primera Colección de documentos contrarios a Vasconia, para que no se pudieran utilizar los favorables. (p. 258)

En resumen, Vargas cumplió a la perfección la misión para la que fue encomendado por el Estado. No terminó aquí su carrera y continuó colaborando con los sucesivos gobiernos, e interviniendo en cuestiones territoriales como parlamentario hasta su muerte en 1821.

Bibliografía: Bargueño, J.: “Euskadi, Navarra y La Rioja en la reordenación provincial del Estado (1800-1850)”, en Lurralde, nº 18, 1995, pp. 85-111 – Gª Cortazar, F. y Montero, M.: Diccionario de Historia del País Vasco, t. II, p. 265 – Zufiria, J. de (Serápio Múgica): “Documentos curiosos. Vargas Ponce en Guipúzcoa”, en Euskalerriaren alde, V, pp. 475-476 – Lasala, F: La Separación de Guipúzcoa y la Paz de Basilea. Txertoa, 1987 [1895].

2006/05/22

Alegaciones al Plan General

Esta semana pasada el alcalde donostiarra nos ha enviado la respuesta del pleno a las alegaciones presentadas al avance del plan general: desestimadas y muchas gracias.

Y es que cada marcha gris tiene sus peculiaridades. En Donostia, al contrario de Pasaia, intentan hablar lo menos posible de historia porque ven en ella un freno a lo que ellos entiende como progreso. En Donostia les gusta más hablar de ecología, pero por lo que se ve, nuestros erizos, jilgueros, malvices, las avefrías que vienen de centro Europa a descansar en invierno, ni los robles, ni los arroyos que tenemos en Auditz-Akular son de la categoría necesaria. Así que, o encontramos una ranita meridional, o un desmán de los Pirineos, o un visón europeo, o sino, toma cemento. Cemento para soterrar y encauzar arroyos, cemento para acotar zonas verdes, cemento para levantar bloques bioclimáticos.

La historia nos habla de transformaciones y pervivencias, y nos ayuda a ser conscientes de ellas. La marcha gris donostiarra pretende ignorar la historia, y la pasaitarra instrumentalizarla para competir con Donostia en la carrera de construir más y más en Auditz-Akular.

Seguiremos presentando alegaciones al plan general en el ayuntamiento donostiarra recordándoles lo que han hecho en el pasado en Altza, y seguiremos en este blog desarmando los argumentos históricos con los que algunos en Pasaia pretenden participar en la loca carrera del hormigón.

2006/05/12

La cuestión territorial después de Vargas

El objetivo último de la real orden de 1 de junio de 1805 era la de recuperar para la corona el control del puerto, y separar a San Sebastián de cualquier futura reivindicación sobre el mismo, creando con ese fin la villa de Pasajes.

A continuación, sucesivas reales órdenes fueron atando con minuciosidad todos los detalles concernientes a la administración municipal de la nueva villa (R.O. 19-8-1805), así como los correspondientes a la gestión del puerto (R.O. 4-3-1807). La delimitación del nuevo término municipal de Pasajes, sin embargo, no se ejecutó como quería Vargas. De hecho, el plano que él dibujó e envió a sus superiores no obtuvo la necesaria aprobación real, y el nuevo municipio inició su andadura con el territorio original de San Pedro, -la ladera sur del monte Ulia, entre Gomistegi y el canal-, más la jurisdicción sobre el puerto y sus aguas.

Está claro que los gobernantes tenían la voluntad de incorporar al término pasaitarra las “vertientes de los montes al puerto”, pero este asunto, jurídica y geográficamente hablando, era más complejo que lo que pensaban en un principio. A los argumentos esgrimidos por los afectados, recogidos en la "Memoria de las razones..." de 1807, y que alegaban perjuicios e indefensión, hay que añadirle las complicaciones que el propio texto del auto de Vargas había creado: invadiendo, aunque fuera levemente, los términos municipales de Astigarraga y Rentería en torno al mojón común de Ataño; incluyendo en su plano la ladera norte de Ulia, entre la ensenada de Illurgita y la punta de Arando-, que en sentido estricto no es una vertiente del puerto; y, por el contrario, pasando a Rentería la ladera derecha de Molinao, entre Basanoaga y Maleo, que sí era una vertiente del puerto.

Y así fue que, cuando en 1807 una R.O. nombra nuevos ingenieros militares para que estudien el plano y propongan si les parece necesario uno nuevo, los trabajos de estos señores producen la alarma en municipios como Oiartzun, cuyo término municipal está compuesto por montes cuyas aguas también vierten al puerto, y se vieron en la necesidad de elevar su protesta y preocupación ante la Diputación (21-8-1807).

En estas condiciones se comprende que la propuesta de Vargas no prosperara y que la real orden de 15 de enero de 1807 siga aún hablando del dibujo de un plano, y empiece a pensar en las indemnizaciones que se deberán pagar a los perjudicados cuando se tome una decisión definitiva sobre el mismo.

Después del paréntesis napoleónico (1809-1813), se volvió al estado de cosas creado a partir de 1805, eso sí, de los planos no se vuelve a hablar, y San Pedro solicita en 1827 su reincorporación a San Sebastián. Desde el gobierno se corta con esta pretensión dictando una real orden con fecha 23 de abril de 1828, en la que se ordena que “la Marina limitase su conocimiento sólo a la cuestión del puerto”, y que sobre los demás puntos de disputa, las partes acudiesen “las partes a donde respectivamente correspondiese según las naturalezas de los negocios.”
(Documentos relacionados: párrafos extraídos de la Memoria de 1807, y la real orden de 15 de enero de 1807)

2006/04/08

Auto de Vargas Ponce


El auto de Vargas Ponce lo han querido convertir en el “acta fundacional” del Pasaia moderno.

Un auto como éste, sin embargo, no pasa de ser un documento más en la tramitación de una causa. Tal y como se recoge en el mismo, Vargas propone a la aprobación del rey una nueva demarcación para Pasaia, y que nunca se produjo.

Un dato silenciado por ellos es que Vargas plantea en dicho auto que los terrenos de Esnabide y Las Mercedes quedaran para Rentería.

El plano, en términos cartográficos, es de poca calidad, e imposible de llevarlo a la práctica. No sólo se salta a la torera los derechos y la voluntad de los habitantes, sino que, además, invade la jurisdicción de Astigarraga y la de Rentería en la zona de Ataño (Bordazar).

Es curioso que con ser este documento la base de la reivindicación pasaitarra, no lo hayan publicado en ninguno de los medios que han utilizado para hacer publicidad de su causa.

Cronología de "La Marcha Gris"

Marzo de 1999: Los alcaldes de Pasaia (Bixen Itxaso) y de Donostia (Odón Elorza), junto con el Diputado Foral de Urbanismo (Jorge Letamendia, concejal de Donostia en la actualidad), firman el denominado “Protocolo para el estudio y propuesta de compatibilización del Planeamiento entre los municipios de Donostia-San Sebastián y Pasaia en el ámbito de la Regata de Molinao y su entorno”, un protocolo que el Ayuntamiento de Donostia quería cumplimentar en vistas a los desarrollos de Landarro y Auditz-Akular.

Febrero de 2002: El secretario municipal, Joseba Belaustegi, “descubre” el auto de Vargas Ponce.

El Ayuntamiento decide profundizar en el estudio del litigio y encarga dicha labor a la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Reuniones de la Comisión Mixta Pasaia-Donostia en torno al documento “Alteración de los términos municipales de Pasaia y Donostia-San Sebastián y de sus límites”.

Marzo de 2002: Fin de los trabajos de la Comisión Mixta. El gobierno municipal donostiarra no consigue el apoyo necesario de los grupos municipales, y el pasaitarra esgrime los nuevos argumentos basados en el auto de Vargas Ponce.

Abril de 2002:
David Zapirain redacta el informe histórico, mientras que los catedráticos de la UPV José Manuel Castells y Demetrio Loperena redactan el informe jurídico.

Mayo de 2002:
Instan a Rentería a realizar un nuevo deslinde con motivo de la tramitación del Plan General de Ordenación de Rentería.

Julio de 2003: Se interpone recurso contencioso-administrativo contra la aprobación unilateral por Donostia del Plan Especial del Monte Ulia.

Junio de 2005:
Publicación del libro “Pasaia 1805-2005: 200 años de unidad”, escrito por David Zapirain, que en realidad viene a resumir el largo litigio en torno a las mugas desde la perspectiva señalada por el secretario municipal.

Julio de 2005:
Se pone en marcha la Comisión Especial de Mugas con representantes de todos los partidos políticos con el objetivo de recabar el apoyo de los pasaitarras en la reivindicación de las mugas reales y originales de Pasaia.